Que quede bien claro de antemano, que lo que me dispongo a relatar es tan cierto o real como el estremecimiento de los poros de mi piel al recordarlo.
El día que la conocí en persona, era un día de lluvia de Febrero. Gracias a esas nuevas tecnologías y a las redes sociales de hoy en día, una coincidencia hace que nos conozcamos aunque virtualmente. Lo primero que presiento de ella es que en persona debe avasallar, debes ser ese tipo de persona que se nota cuando entra en una habitación repleta de gente. De ese tipo de mujeres, que cambian el destino ya no solo de un hombre, si no de lo que ellas realmente quieran.
El hecho de que te engañara para arrancarte una cita no significa, que le subestimara, porque 4 horas más tarde me dejó tirado bajo esa lluvia de Febrero. Simplemente conseguí algo y luego lo perdí. Deconstruccion de la situacion al más puro estilo Ferrán Adriá. Que consiguiera una cita con ella una semana más tarde se debe en parte, a mi tozudez desmesurada y despreocupada ante el rechazo, a tu paciencia y al azar.
Me faltaron cruzar 5 palabras para saber que cambiaría mi vida. Allí, apartados del centro de la ciudad, arrojó sus brazos entorno a mi cuello y me besó como nadie antes lo había hecho. No se si era pasión, o si ella es la pasión en persona.
Siempre me ha puesto las cosas dificiles, pero tuve bien claro, desde el primer momento, que te quedarías a mi lado por el resto de mi vida.
Y asi ha sido.