Desperté una mañana de domingo nublado. Tu seguías mirando desde hacía horas la pared. A veces tengo la impresión de que a pesar de tu estado, nunca cierras los ojos, pero recordé que sí, que te había visto más de una vez dormir con tus ojos bien cerrados. Como un ser inerte, con una sonrisa como mueca en la cara, probablemente llevarías horas esperando a que me pusiera a funcionar. Te duché y te dí de desayunar. Una lagrima caía por tu mejilla. El doctor me dice a todas horas que te hable, que aunque no lo parezca tú me escuchas pero la espera de escuchar algo de tus labios se me esta haciendo eterna. Te juré que los domingos serían para nosotros, para coger una cesta y comer en cualquier ladera a las afueras de esta ciudad. De esta ciudad que nos ha dado tanto y nos ha quitado tantísimo a lo largo de los años.
Una vez que pude sentarte en el asiento del copiloto, encendí el coche. Pensé que sería una buena opción llevar el descapotado, pues aunque había amanecido nublado ahora radiaba un gran sol. Puse la música que te gustaba, con la que te conocí. Esa mezcla de rock duro mezclado con sentimiento y melancolía. Adorabas las  baladas y sonaba en el coche aquel tema de Deftones que tanto te gustaba. Tu melena al viento con un lazo de color azul al cuello. Tu vestido preferido, el rojo por supuesto. Pero sin decir una palabra. Bastaron unos pocos minutos de ese aire en la cara para darme cuenta que después de muchos años habías decidido volver a hablarme. Te oí susurrar algo. Paré el coche en el arcén y te pregunté una y otra vez que me decías. Por un momento pensé que serían alucinaciones provocadas por los antidepresivos o por cualquiera de las otras 8 pastillas que tomaba al día. Todos estos años esperando a que pudieras articular palabra y nada. Volví a escuchar algo. Estabas susurrando. Se me saltaron las lagrimas. Apoye mi cabeza en tu hombro. Y entonces lo oí. No parabas de repetirlo una y otra vez. Tu cara sonreía al igual que como te encontré esta mañana. La mueca de tu sonrisa no había cambiado. Y entonces conseguí descifrarlo.Bien claro, aunque muy bajito.
– Llévame lejos
Hacía más de 5 años que no hablabas.

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